|
Hola soy Françoise, ceramista por vocación y por suerte. Lo primero porque me gusta muchísimo y lo segundo por poder vivir de ello. |
![]() |
Me metí en este mundo por casualidad hace ya 20 años, pero me dedico a esto en plan profesional desde 1995, año en el que comencé a montar mi taller. |
| Empecé decorando a mano vajillas y demás útiles en loza y con el paso del tiempo la formación y la experiencia, he ido ampliando y diversificando mi producción al diseño y elaboración propia de piezas utilitarias en gres y a la decoración de porcelana con metales preciosos. |
|
Para mi es un reto diario crear formas funcionales, cálidas y con personalidad propia a partir de un poco de tierra mojada, y que además perduren en el tiempo como el material del que están hechas.
Es un reto dominar el fuego que es quien tiene siempre la última palabra; que te puede dar una agradable sorpresa regalándote efectos no buscados o arruinándote toda una cocción sin saber a veces porqué. |
||||
| Ahora estoy estudiando formas de antiguas piezas hechas por los maestros aborígenes para rescatarlas del museo y devolverlas a la actualidad con una nueva utilidad, y en base a esas formas ya creadas evolucionar y seguir investigando donde esos maestros aborígenes lo dejaron.
Otro campo muy importante en mi trabajo es el estudio de las texturas como herramienta decorativa, de hecho una misma forma pero con una textura diferente produce nuevas sensaciones confiriéndole a la pieza una mutabilidad constante. |
Solo un material me permite todo lo que he expresado anteriormente: el barro, y por ello le estaré siempre agradecida porque es mi medio de expresión y mi modo de vida.
Françoise Philippart de Foy, artesana. |
|||||
| Mi maestro en este campo fue Bruno Munari que con su método me ha enseñado a potenciar mi creatividad jugando continuamente a inventar reglas para luego romperlas, así la capacidad de crear es ilimitada.
Su lema siempre ha sido: un niño creativo es un niño feliz, y ese también es el mío puesto que intento desarrollar al máximo mi parte infantil y lúdica a la hora de ponerme a trabajar, por eso me considero una persona muy afortunada al poder trabajar en lo que me gusta, divertirme tanto haciéndolo a pesar de los batacazos (que haberlos, haylos). Por último la satisfacción que produce que alguien a quien tu no conoces se encapriche con tu trabajo y te lo compre. |
||||||